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Señales del síndrome Vogt-Koyanagi-Harada: lo que debes conocer

por | May 11, 2026 | Artículos de actualidad | 0 Comentarios

El síndrome de Vogt-Koyanagi-Harada (VKH) es un trastorno  que afecta varios órganos del cuerpo como los ojos, los oídos, la piel, y el sistema nervioso. Es caracterizada por la inflamación crónica de los melanocitos (células especializadas que producen un pigmento llamado melanina, que da el color a la piel, el pelo, y los ojos). La melanina también se encuentra en la retina del ojo, donde es importante para la visión normal, y en el oído medio, donde parece tener la la función de ayudar a oír bien. Las personas con esta enfermedad generalmente primero comienzan con problemas de visión y audición y después tienen problemas en la piel. Los síntomas más comunes incluyen dolores de cabeza, panuveítis (inflamación de la capa media del ojo (úvea) y de otras partes importantes del ojo como el iris y la retina, vitiligo, pérdida de pelo (alopecia), y problemas del oído interno. También puede haber síntomas neurológicos. Afecta a adultos de ambos géneros, entre los 20 y 50 años de edad, y presenta una prevalencia aumentada en razas negras. Este síndrome inflamatorio probablemente sea el resultado de un mecanismo autoinmune, influenciado por factores genéticos.

Los síntomas del VKH ocurren en fases clínicas:

Fase prodrómica: síntomas similares a la gripe, cefalea intensa, rigidez de cuello, náuseas, vértigo, dolor ocular y fotofobia.
Fase uveítica aguda: panuveítis bilateral, inflamación difusa de la úvea, desprendimiento seroso de retina, disminución de la visión, ojo rojo y dolor ocular.
Fase de convalecencia: aparición de poliosis (blanqueamiento de cejas, pestañas o cabello), vitiligo y alopecia.
Fase crónica recurrente: inflamación ocular recurrente, riesgo de cataratas y glaucoma, y persistencia de síntomas cutáneos y auditivos.
Otros síntomas incluyen tinnitus, pérdida de audición, mareos, náuseas y sensibilidad del cuero cabelludo.

El punto clave es que su manejo es complejo porque:

  • Puede empezar de forma inespecífica y confundirse con otras patologías oculares inflamatorias.
  • Requiere tratamiento precoz y potente, normalmente con corticoides sistémicos y, en muchos casos, inmunosupresores.
  • El seguimiento debe ser estrecho y prolongado, ya que puede haber recaídas o complicaciones visuales.

En resumen: es una enfermedad inflamatoria sistémica rara, de evolución potencialmente grave, donde el diagnóstico temprano y el tratamiento agresivo cambian mucho el pronóstico visual.

Bibliografia:

síntomas del Síndrome de Vogt-Koyanagi-Harad