La coriorretinopatía en perdigonada, también conocida como «birdshot», es una forma poco frecuente de uveítis posterior que representa un reto diagnóstico incluso entre especialistas. Su origen autoinmune y su baja prevalencia la convierten en una patología especialmente compleja de identificar y tratar.
Esta enfermedad, que afecta a ambos ojos y suele aparecer a partir de los 45-50 años, recibe su nombre por las múltiples manchas blanquecinas en la retina, que recuerdan al patrón de perdigones. Aunque es una afección rara, su impacto en la visión puede ser grave si no se diagnostica y trata a tiempo.
“El diagnóstico precoz es fundamental para preservar la agudeza visual a largo plazo”, explica el Dr. Alfredo Adán, experto en enfermedades de retina y uveítis del Hospital Clínic de Barcelona. Para ello, son clave las pruebas inmunogenéticas, ya que, aunque no es una enfermedad hereditaria, sí existe una predisposición genética asociada.
Entre los síntomas más habituales se encuentran la percepción de cuerpos flotantes y la pérdida de sensibilidad al contraste. Una vez detectada, el tratamiento con fármacos biológicos permite controlar la evolución de la enfermedad y mejorar el pronóstico visual del paciente.
La coriorretinopatía en perdigonada forma parte del amplio grupo de las uveítis, un conjunto de enfermedades inflamatorias del ojo que, a pesar de ser poco conocidas, representan la tercera causa de ceguera en el mundo desarrollado y hasta el 15 % de los casos en España.
Desde Onero, subrayamos la importancia de la investigación y la especialización médica en este tipo de patologías. La labor de profesionales como el Dr. Adán y los avances en diagnóstico e imagen contribuyen significativamente a mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Pueder leer AQUÍ el artículo completo y un vídeo donde el Dr. adán explica en que consiste esta enfermedad poco frecuente.