El síndrome de Vogt-Koyanagi-Harada (VKH) es un trastorno que afecta varios órganos del cuerpo como los ojos, los oídos, la piel, y el sistema nervioso. Es caracterizada por la inflamación crónica de los melanocitos (células especializadas que producen un pigmento llamado melanina, que da el color a la piel, el pelo, y los ojos). La melanina también se encuentra en la retina del ojo, donde es importante para la visión normal, y en el oído medio, donde parece tener la la función de ayudar a oír bien. Las personas con esta enfermedad generalmente primero comienzan con problemas de visión y audición y después tienen problemas en la piel. Los síntomas más comunes incluyen dolores de cabeza, panuveítis (inflamación de la capa media del ojo (úvea) y de otras partes importantes del ojo como el iris y la retina, vitiligo, pérdida de pelo (alopecia), y problemas del oído interno. También puede haber síntomas neurológicos. Afecta a adultos de ambos géneros, entre los 20 y 50 años de edad, y presenta una prevalencia aumentada en razas negras. Este síndrome inflamatorio probablemente sea el resultado de un mecanismo autoinmune, influenciado por factores genéticos.
Los síntomas del VKH ocurren en fases clínicas:
– Fase prodrómica: síntomas similares a la gripe, cefalea intensa, rigidez de cuello, náuseas, vértigo, dolor ocular y fotofobia.
– Fase uveítica aguda: panuveítis bilateral, inflamación difusa de la úvea, desprendimiento seroso de retina, disminución de la visión, ojo rojo y dolor ocular.
– Fase de convalecencia: aparición de poliosis (blanqueamiento de cejas, pestañas o cabello), vitiligo y alopecia.
– Fase crónica recurrente: inflamación ocular recurrente, riesgo de cataratas y glaucoma, y persistencia de síntomas cutáneos y auditivos.
– Otros síntomas incluyen tinnitus, pérdida de audición, mareos, náuseas y sensibilidad del cuero cabelludo.